
"Por que en la sala de un hospital todo se puede ver de otro modo, te das cuenta de todo lo que has perdido y lo que no debes dejar par de ahora en adelante"... Estas lineas me orillaron a meditar más de lo cotidiano, a tener gratitud por lo obtenido, a ser conciente de lo perfecta que ha sido mi vida a comparación de otras...
Todo es diferente ahora, tanto que en ocasiones temo perderlo todo por no luchar lo debido; por creer ser más miserable que otros, cuando la verdadera miseria radica en la envidia que sentimos cuando nuestro compañero, vecino, amigo, pareja o familiar posee mejores pertenencias, oportunidades o suerte (como suelen llamarlo los mediocres); por lo apatía que llegamos a sentir por el dolor de quienes nos rodean a diario; por seguir cegándome a mi misma y no ver la verdad de la vida que afuera de mi está...
Cuando se esta tan cerca de la muerte ( que no es elegible o intangible) como lo he estado yo continuamente desde que me compenetre con mi profesión, sabes de ante mano que ella (probablemente la plaga más temida por la humanidad) no discrimina raza, posición social, edad, sexo o preferencia sexual, quizás la única que no vive de apariencias...
La mayor parte de nuestro tiempo aparentamos no tener control sobre nuestra vida, tan perfecto realizamos dicho papel que llega el momento en que terminamos creyéndolo así. Que todo lo que nos sucede lo acarrea otro ser distinto a nosotros, cuando cada mal o bien es fruto de nuestros actos, pensamientos o sentimientos....
Ayer conocí un gran hombre, huérfano a los diez años, padre a los veinte de dos hijos, viudo a los veintiocho, desempleado después de servir quince años a una empresa... se encontraba afanado esperando a que alguien atendiera de urgencia a su hija menor, quien padecía desde hace ya varios días un fuerte dolor en la parte baja del abdomen, me acerque impotente a brindarle algo de animo cuando recibí de él la mayor lección de mi vida... recuerdo sus palabras intactas en mi memoria "no hay más sublime apoyo que la fe en Dios y en ti mismo"...
Y pienso hoy, si alguien como ese hombre con tantos obstáculos en su vida, tiene fe, ¿por que yo que tengo tan pocos, no la tengo?, ¿por que cualquier otro con igual o mayores obstáculos se rinde tan fácil?, ¿por que si él esta hecho del mismo polvo que nosotros?...
La idea más absurda que hemos tenido alguna vez es pensar que somos inmunes a los males de otros, y lo peor de todo es que entre más nos neguemos a ellos llegaran en mayor cantidad, frecuencia y poder. Cuando pasamos por alto sin detenernos a observar lo afortunados que somos por tener lo que tenemos, vivimos en la tristeza e ingratitud, estados bastantes negativos cuando se quiere triunfar y lograr metas ya propuestas. En cambio, solo obtienes intentos fallidos o poco alentadores...
Un viejo amigo me decía: "No vivas de miserias, sé inconforme pero no ingrato, haz de tu pequeñez una grandeza aprovechando como guía a tus superiores". Hace mucho que vengo repitiendo dicha enseñanza cuantas veces sea necesario al día, y más aun cuando siento perder mi rumbo, se ha convertido como la brújula de mis ideales...
"La pobreza o la riqueza no hace al gran hombre sino el vigor y seguridad con que logra que sus sueños se hagan reales"...
No hay comentarios:
Publicar un comentario