martes, 2 de septiembre de 2008

Fugitiva...


Una historia bastante cómica pero un tris de tragedia… Sucedió hace poco, pude vivirla junta a ella, de hecho la ayude escapar entre pasos sigilosos y rápidos, fue corta pero inolvidable…
Solo quiso cumplir en pequeño capricho, un deseo prometido pero en lugar de ello vivió una locura causando alboroto…

No puedo mentirme creyéndome inocente de todo cuando sé que el 80% de la culpa fue mía, cuando fui yo quien sin dudar aproveche la oportunidad de robarle un beso. Llegue aquel sitio, uno muy concurrido por quienes quieren gozar de la noche, la música, el alcohol o simplemente por quienes como yo quisieron escapar de casa buscando un poco de diversión y desorden…

Él, llego a mi mesa, quizás buscando saludarme, cruzar una que otra palabra conmigo e inmediatamente regresar de donde el impulso la saco, junto a sus amigos y su linda novia o quizás por decencia, por cortesía con quien días atrás había conversado por teléfono.

Con una sonrisa en el rostro, un beso en la mejilla y un estrechon de manos quiso saludarme, pero yo, sentí la necesidad de darle un abrazo y decirle lo mucho que me alegraba verlo… Gentilmente me respondió de la misma manera, sorprendido de la causalidad que fue encontraros en el mismo sitio y a la misma hora pero no con igualdad de fines, cosa que mucho después oí por boca de mis acompañantes. Este joven, no estaba solo como me hizo creer mucho antes, se hallaba con su novia, una niña bastante linda y celebraban su cumpleaños, por su apariencia deduje que dejaba la edad de jugar con muñequitas de trapo, y se entregaba a la madurez, a la toma de decisiones que fueran malas o buenas tendría que hacerles frente...

Dialogamos como cinco minutos de forma superficial, cruzando miradas leves pero gustosas…y nos despedimos como todo amigo que se encuentra con otro, con un “me gusto verte”, “estas muy bien” y “nos vemos”…

Creo firmemente que por su cabeza no paso la idea de darme un beso, pero como yo, no me iba a quedar tranquila sin probar al menos uno, sin pensarlo ni creerlo posible justamente aquella noche, me levante de mi silla y cuando me dirigía al baño queriendo retocar mis labios, choque con él y sin meditarlo le robe no solo un beso sino también lo deje perplejo, tanto que no se como pero si con que fin fue en mi búsqueda, como todo un prófugo escoltado por sus amigos se incorporo entre la gente solo para darme otro beso pero sin permitir que su novia se fijara de sus jugarretas…

Insisto en mi versión, ingenuamente no creí que fuese cierto que tenía pareja, o al menos no allí, sino seguramente no me hubiese atrevido a hacer semejante locura… Odio afirmarlo pero caí como una niña en su trampa, me deje seducir por sus besos y su “sinceridad”, no siendo suficiente para el destino su plan se vio el descubierto… y solo una de mis acompañantes, “mi fiel amiga” me tomo del brazo bruscamente y con justa razón, me llevo a una esquina de aquel sitio y me puso al tanto de los acontecimientos…
¿Qué creen que sucedió?...
Lo que se veía venir, las chicas amigas de la novia engañada se dieron de todo, y fueron quizás a reclamarme el por que de mis actos… pero yo, gracias a mi salvadora, a mi amiga incondicional no estaba allí, me hallaba atrás escuchando la ira expresada en frases en tanto subidas de tono, la verdad de aquel hombre de la boca de quien no es mi hermana de sangre pero si de penas y alegrías…
Estaba avergonzada, me sentí la más tonta de las tontas, me sentí la burla de aquel joven… pero aun así, aun sabiendo que defraude a mis amigas, que no podría volver a mi mesa, que le amargue la noche a más de uno, no me arrepiento de haber sido la ladrona de un beso…

En medio de tanto bullicio, algarabía…ágilmente salí de aquel sitio, sin impedimento alguno, como si antes lo hubiese hecho, como toda una profesional me di a la fuga… Un auto me esperaba, el chofer no era más que un conocido, compañero de viejos tragos a quien mi amiga le encomendó la tarea de llevarme a casa…
De camino a mi casa provisional, me fume los cigarrillos que pensé dejar, pero que entre la rabia y gracia que me causaba los hechos me toco fumar. Pedí parada cerca de una licorera, y con poco dinero que tenía en mi billetera (ya había gastado el resto en Micheladas) compre una botella de Ron y unos chicles sabor a cereza…
No pensaba perderme una noche tan hermosa encerrada entre cuatro paredes, así que convencí a mi amiga sobria a subir a la terraza, y hacerme compañía…

Degustando unos tragos y otros no, pensamos en todo lo sucedido… entrelazando cabos, riéndonos de mi ingenuidad, e imaginándonos el espectáculo que hubiesen presenciado los demás visitantes del lugar si aquella chica me hubiese hallado con su novio en medio de un beso apasionado…

Tal vez jamás lo vuelva a ver frente a frente, tal vez ni recuerde mi rostro ni mi aroma, pero de algo si puedo estar segura no creo que olvide mis besos...

Saludos a todos… que pasen un buen día!

No hay comentarios: