
Este día, sin duda para muchos es uno de los más anhelados… aun que es triste contemplar que se acabe es más triste pensar que te perderías de todos los venideros.
Hoy, he podido admirar lo bello de las personas que han depositado una semilla que germina cada vez que nos demuestran que podemos ser más y mejores de lo que somos, y que nos alientan a reforzar las bases con que hemos forjado nuestras actitudes, y lo mejor de todo es que creamos y conciliamos lazos con los seres más importantes en nuestra vida, y los cuales son nuestras prioridades de “carne y hueso”…
Este día, se ha dado por completo a reconocernos como hijos de Dios, y como seres humanos que a pesar de tantos tropiezos se han sabido levantar apegados a su fe… en ese padre que nos ha dado la oportunidad de crecer, y mejorar en todos y cada uno de los ámbitos de los cuales este nuestra vida “pendiendo de un hilo”…
Aunque un logro no asegura los triunfos eternos, ¿qué más importante que esos instantes que llenan los vacios de toda una vida?
¡Claro, la vida! Algo que muchas veces soportas en tus rabias pero aprecias más cuando te das cuenta que tal vez te falta mucho por vivir… Porque en la sala de un hospital todo se puede ver de otro modo, te das cuenta de todo lo que te has perdido y lo que no debes dejar pasar de ahora en adelante…
Cada instante que pudimos vivir juntos, esas cosas únicas, reconocer que éramos unos extraños más y terminamos siendo una familia que se desvela por hacer el bien en los demás...
¿Cómo saber cuánto nos va a durar la amistad, las palabras de apoyo, la paciencia que tuvimos que inventar en medio del estrés constante, de la presión por que la vida de alguien más está en tus manos? ¿Cuántos más van a correr con la suerte que corrí yo al conocerlos a ustedes?…
No sobra agradecerles todo el tiempo y las cosas que juntos aprendimos, no está de más decirles cuanto los voy a extrañar, cerca o lejos, lo bueno es estar consientes de cuán lejos llegamos en algo que no parecería tan grande para muchos...
Todo lo que enfrentamos entre dudas e incertidumbre, las vidas que pasaron frente a nuestros ojos, las que nacían y las que desvanecían, ¿quién tiene asegurada la vida? ¿Quién dice que no es posible salvar vidas un día tras otro? ¿Quién dice que a unas cuantas vueltas de la vida no nos encontremos una vez más?
Agradecer igualmente a todas las personas que de una u otra forma hicieron parte de este recorrido, que también libraron nuestras batallas juntos, que se desvelaron con nosotros, y que nunca, por más que pareciera difícil dejaron de creer en lo que hicimos...
“Hemos de aprender a volar como hojas que en otoño caen ligeras y con el suave susurro del viento van a la deriva”… Tal vez mañana lloremos al recordar días ya pasados, pero hemos de reírnos aun mas de todos aquellos obstáculos que quisieron disipar nuestras esperanzas, esos que alargo plazo las reforzaron, y nos dieron ánimos para atravesar muros que parecían sólidos cuando solo eran espejismos…
No hay comentarios:
Publicar un comentario